El Comité de Coordinación Macroeconómica sigue visualizando un contexto global caracterizado por incertidumbre y volatilidad, en el que los países desarrollados presentan dificultades de crecimiento y problemas financieros y fiscales, particularmente en Europa. Si bien la solución integral a estos problemas no está clara en un horizonte cercano, existen señales que incorporan una activa participación de los bancos centrales como ingrediente ineludible de la misma. El componente inflacionario en la economía global en el mediano plazo parece ser, entonces, difícil de soslayar. Los mercados financieros internacionales continúan exhibiendo incertezas, a pesar de lo cual, Uruguay pudo realizar exitosamente transacciones relevantes para manejar sus pasivos hacia una menor dolarización y un mejor perfil de vencimientos. Asimismo, una menor expansión prevista para los principales países emergentes no parece determinar una caída de los precios internacionales relevantes para nuestro país, si bien éste es un aspecto a monitorear sistemáticamente.
En el ámbito doméstico, el contexto macroeconómico vuelve a caracterizarse por elevadas tasas de crecimiento y un alto grado de utilización de los recursos productivos. Tanto las ventas externas como la inversión productiva y el consumo privado han operado como motores de ese proceso. En ese marco, sumado al orden de los guarismos fiscales y financieros, la inflación debe reposicionarse como la principal preocupación en el balance de riesgos de la economía uruguaya. Aún en el caso en que el contexto internacional impacte negativamente sobre la evolución productiva doméstica, es menester enfrentar esa eventualidad con guarismos inflacionarios menores. La atención prioritaria que demanda la estabilidad de precios en el momento actual es consistente con la necesidad de dar continuidad a un desarrollo armónico de la producción, la competitividad y la mejora de los indicadores sociales. Prudencia y responsabilidad siguen siendo los ejes de la toma de decisiones de las autoridades, a efectos de dar las señales correctas para influenciar el proceso económico y las expectativas de los agentes.
En el Comité de Política Monetaria, el Banco Central del Uruguay observó que la tasa de inflación se ha acelerado y que las expectativas en los plazos relevantes se mantienen notoriamente por encima del rango objetivo, enfatizando la percepción que la estabilidad de precios constituye la principal preocupación en el contexto macroeconómico actual. Con el objetivo de proveer una estructura de tasas consistente con una política monetaria más contractiva, el Banco Central del Uruguay entendió conveniente en esta instancia, elevar la Tasa de Política Monetaria en 75 puntos básicos, llevándola de 8% a 8.75%.
El Banco Central del Uruguay continuará monitoreando de forma permanente la situación global y doméstica en el lapso que medie hasta la próxima reunión del Comité de Política Monetaria, fijada para el mes de marzo de 2012.
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