El BCU avanza en la implementación de nuevos estándares de ciberseguridad para la industria financiera

En esta etapa, la implementación se enfoca en las instituciones que integran el Sistema Nacional de Pagos

El Banco Central del Uruguay (BCU) avanza en la implementación del nuevo esquema de supervisión de la ciberseguridad, basado en el Marco de Ciberseguridad del Uruguay (MCU) desarrollado por la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento (AGESIC), con el objetivo de fortalecer la resiliencia de la industria frente a los desafíos de un entorno cada vez más digital, interconectado y dinámico. 

En esta etapa, la implementación se enfoca en las instituciones que integran el Sistema Nacional de Pagos. En ese sentido, a partir del 1.º de julio, las Instituciones Emisoras de Dinero Electrónico (IEDEs) comenzarán a reportar periódicamente información sobre sus capacidades de ciberseguridad. Esto permitirá al BCU contar con una visión más completa, consistente y comparable del estado de la seguridad del ecosistema de pagos, fortaleciendo el monitoreo continuo y la toma de decisiones basada en evidencia, en línea con los objetivos definidos en la Hoja de Ruta del Sistema de Pagos 2026-2030

En una jornada de intercambio con representantes de la industria, técnicos del BCU profundizaron en los requerimientos de esta nueva etapa de fortalecimiento de la gestión del riesgo cibernético, comunicados previamente a las instituciones participantes del sistema de pagos​. En este contexto, el trabajo coordinado y la visión común en torno a la hoja de ruta resultan clave para fortalecer la resiliencia de un sistema de pagos interconectado, sólido, innovador, interoperable y competitivo. 

La información reportada contribuirá a una supervisión más proactiva, orientada a la mejora continua de las capacidades y a la identificación de oportunidades de fortalecimiento, tanto a nivel institucional como sistémico. 

Asimismo, el Banco Central avanza en la extensión progresiva de este esquema a otros actores del sistema financiero, con el objetivo de profundizar la coordinación del ecosistema y continuar elevando los estándares de ciberseguridad, en línea con las buenas prácticas internacionales. 

Este enfoque posiciona a la ciberseguridad como un componente estratégico para preservar la confianza y la estabilidad del sistema financiero.