Las sequías se han vuelto un fenómeno cada vez más relevante para economías agroexportadoras como la uruguaya. En este contexto, el Documento de Trabajo 004-2026 del Banco Central del Uruguay analiza cómo los shocks climáticos adversos afectan a la economía en el corto plazo, con foco en las diferencias entre subsectores del agro.
Uno de los principales aportes del estudio es mostrar que, detrás de una respuesta agregada relativamente acotada del producto, existen
efectos sectoriales muy distintos. A partir de estimaciones mediante proyecciones locales, los resultados indican que, frente a un shock de sequía, las variables agregadas como PIB, consumo e inversión no exhiben, en promedio, respuestas estadísticamente significativas ante episodios “regulares" de sequía. Sin embargo, esta aparente moderación a nivel agregado oculta impactos relevantes al interior del sector primario.
En particular, el trabajo encuentra que ante la ocurrencia de sequías “promedio" el sector de
cultivos sufre una caída más intensa e inmediata, con una contracción estimada en torno a
4%, aunque con una recuperación relativamente rápida, dentro del año siguiente al shock. En cambio, el sector de
ganadería y lechería presenta una caída inicial más moderada, cercana a
1,5%, pero con efectos más persistentes, que se acumulan durante aproximadamente dos años.

Esta diferencia en la dinámica sectorial es consistente con la presencia de mecanismos de
histéresis. Mientras en los cultivos el impacto se concentra en el flujo de producción, en la ganadería y la lechería la sequía también puede deteriorar la capacidad productiva futura, por ejemplo a través de pérdidas de capital biológico. Esto enlentece la recuperación y prolonga sus efectos sobre la actividad.
El trabajo también documenta que estas diferencias no quedan confinadas al sector primario. Los efectos se transmiten hacia ramas manufactureras estrechamente vinculadas, como la faena, los derivados lácteos y la molienda, y también hacia el sector externo. En particular, los resultados sugieren que los cultivos generan un deterioro más inmediato de las exportaciones, mientras que la persistencia de las caídas en ganadería y lechería puede traducirse en una erosión más duradera de la capacidad exportadora.
Para interpretar estos hallazgos, el documento desarrolla un modelo estructural de economía pequeña y abierta, calibrado para Uruguay, que distingue entre cultivos y ganadería-lechería e incorpora funciones de daño sectoriales y efectos persistentes sobre la capacidad productiva. El ejercicio muestra que esta desagregación permite reproducir mejor los patrones observados en los datos y aporta una visión más precisa sobre la transmisión macroeconómica de los shocks climáticos.
Conclusión
El estudio sugiere que analizar al agro como un sector homogéneo puede subestimar dimensiones importantes del riesgo climático. Para una economía pequeña y abierta como Uruguay, entender estas diferencias resulta clave para evaluar adecuadamente los efectos de las sequías sobre la actividad, las exportaciones y la trayectoria de recuperación.
Documento de trabajo
 | Medina, J. P. & Tisnés, E. (2026). Asymmetric sectoral responses to weather shocks: An Application to Uruguay.
Documento de trabajo, 004-2026. Banco Central del Uruguay. |