En función de estos antecedentes se valoraron los siguientes aspectos de la política monetaria:
En el año cerrado a julio 2021 la variación interanual del IPC se ubicó en 7.30%, manteniéndose estable respecto a junio y manteniéndose por encima del rango meta por segundo mes consecutivo.
La inflación subyacente, medida por el indicador de exclusión IPCX, se aceleró en su medición interanual desde 8.03% a 8.14%. La aceleración del IPCX se explica por la evolución de precios de los bienes transables de exclusión (TX), mientras que los no transables de mercado (NTX) exhibieron una leve desaceleración en el margen. La dinámica de IPCX está determinada principalmente por TX y por varios efectos estadísticos que van a seguir teniendo impactos a lo largo de 2021. En cuanto a TX, se destaca un efecto estadístico en el precio de la carne que en 2020 presentaba variaciones negativas por la reversión de este shock y que en 2021 estaría retomando una senda ascendente. Por su parte, el tipo de cambio se mantiene estable en su medida a 12 meses por lo que no estaría ejerciendo mayores presiones sobre estos precios. Finalmente, la dinámica de NTX se explica en mayor medida por los efectos estadísticos que se observaron en julio 2020 en Bienes y Servicios Diversos No Transables, en ese mes de 2020 se revirtieron los descuentos realizados en los meses previos por instituciones educativas y deportivas debido a los cierres por la situación sanitaria. En cambio en 2021, se observaron descuentos más moderados que implicó una variación interanual menor en este rubro.
El promedio de los indicadores de expectativas de inflación para el horizonte de política (24 meses) se ubicó en 7.0% en julio, reduciéndose una décima respecto al mes previo. Este descenso de las expectativas de inflación se viene dando en un marco de consistencia de las políticas macroeconómicas, con el cumplimiento de las metas fiscales planteadas en la Rendición de Cuentas y donde tanto los ajustes anuales de las tarifas públicas como las pautas de ajuste salarial han sido consistentes con una senda de inflación convergente al rango meta.
El BCU alcanzó el objetivo operativo establecido sobre la Tasa de Política Monetaria (TPM) durante el mes de julio, registrándose una tasa de colocaciones a un día (T1D) promedio ponderada de 4.5%. No obstante aumentó la participación del BCU en el mercado de dinero, esterilizándose fondos por medio de Instrumentos de Sintonía Fina (ISF), principalmente en plazos superiores al día. Cabe señalar que a partir de julio entró en vigencia la nueva reducción de encajes en moneda nacional, la cual se habría reflejado principalmente en mayores saldos de ISF. Las tasas adjudicadas en el mercado primario de Letras de Regulación Monetaria se mostraron estables en cada nodo, a su vez, la licitación a dos años presento una buena demanda y permitió contribuir a completar la curva de rendimientos de instrumentos en moneda nacional. No obstante ello, la situación de liquidez permanece notoriamente holgada. La tasa activa promedio a empresas en moneda nacional aumentó 50Pbs. en junio, ubicándose en 9.8%, registrándose un incremento similar en el segmento de empresas grandes y en la tasa promedio a empresas en Ul. Con información a junio el crédito bancario en moneda nacional se mostró más dinámico, al tiempo que se registró un incremento de los capitales operados y del número de operaciones principalmente en mayo, tras la habilitación brindada por el BCU para prorrogar el pago de cuotas de crédito. Dicho dinamismo se reflejó principalmente en los saldos de crédito al consumo, mientras que el crédito a empresas se mostró relativamente estable.
El Comité valora positivamente el efecto de los cambios implementados en el marco de la política monetaria.