En función de estos antecedentes se valoraron los siguientes aspectos de la política monetaria:
En el año cerrado a abril 2021 la variación interanual del IPC se ubicó en 6,76%, una disminución de 1,59% respecto a marzo y ubicándose dentro del rango meta. La inflación subyacente, medida por el indicador de exclusión IPCX, descendió en su medición interanual desde 8,12% a 7,37%. La desaceleración del IPCX se explica por la evolución de precios de los bienes transables de exclusión (TX), mientras que los no transables de mercado (NTX) exhibieron una leve aceleración en el margen. En ambos casos, esta evolución está marcada por la desaparición en la medición interanual de los efectos iniciales del shock causado por la pandemia en abril 2020. Así, desaparecen a abril 2021 el impacto de las presiones en el mercado cambiario y en los precios internacionales de alimentos en TX, mientras que en el agregado NTX desaparece la reducción observada entonces en Bienes y Servicios Diversos no Transables (en especial, los descuentos realizados por instituciones educativas y deportivas debido a los cierres por la situación sanitaria en abril 2020) y de Comidas y Bebidas Preparadas fuera del Hogar.
El promedio de los indicadores de expectativas de inflación para el horizonte de política (24 meses) se ubicó en 7,3% en abril, manteniéndose estable respecto al mes previo. Esto se dio en el marco de leves reducciones de la mediana de expectativas de inflación de los empresarios, que se ubicó en 8,5%, y de las expectativas de analistas (recopilada por el BCU), que se situó en 6,8%. Es de destacar que estas expectativas se encuentran en niveles sensiblemente inferiores a los ubicados un año atrás en promedio 2% inferior a aquel momento.
Las proyecciones en el escenario base indican que tanto la inflación headline como la subyacente convergerían al interior del rango meta, siendo la proyección de 6,3% al cierre de 2021 y de 5,2% al final del horizonte de política monetaria. La inflación seguiría descendiendo hasta 2024 en el marco de la coordinación de las políticas monetarias, fiscales y de ingresos.
En atención al desarrollo de las expectativas, se continuará trabajando en mejorar los mecanismos de comunicación.
En abril la T1D del mercado de dinero estuvo alineada con la TPM, promediando 4,52% en un contexto que se mantuvo líquido, lo cual requirió de intervenciones del BCU con instrumentos de sintonía fina (ISF). La intervención del BCU en el mercado a un día representó el 44% de los montos operados, convalidando en abril la menor presencia del BCU ya observada en marzo, mientras que el stock promedio de ISF fue de $ 8.200 millones de esterilización, algo por encima del promedio del primer trimestre.
El stock promedio de LRM se mantuvo en el entorno a los $ 290.000 millones de pesos, no obstante, se registraron bid-covers menores a la unidad en todos los plazos. Este comportamiento tuvo lugar en un contexto en el cual aumentó el circulante de títulos locales emitidos por el gobierno central. Las tasas adjudicadas en el mercado primario de LRM se mostraron estables, promediando 5,8% en abril, mientras que la tasa del nodo a 30 días permaneció en 4,6%, similar a la tasa promedio de ISF (4,5%), los cuales se operaron principalmente a plazos menores a la semana. Las tasas activas a empresas continuaron reduciéndose en promedio, ubicándose en 9,6% en marzo. No obstante, el único segmento que ajustó a la baja fue el de empresas grandes, registrándose un incremento significativo en micro y pequeñas empresas.
El Comité valora positivamente el efecto de los cambios implementados en el marco de la política monetaria.