En función de estos antecedentes se valoraron los siguientes aspectos de la política monetaria:
En el primer trimestre la variación interanual del agregado monetario M1’ se ubicó en 5,1%, por debajo del piso del rango de la referencia indicativa de 6%-8% definida en el último COPOM. En términos desestacionalizados este crecimiento fue 0,8% en el trimestre, desacelerándose respecto de su comportamiento previo.
Las tasas de las LRM (promedio de la curva) experimentaron un incremento de 50 puntos básicos (Pbs) respecto al trimestre anterior, promediando 9,6% en el primer trimestre de 2020. En el margen, en marzo la curva de rendimientos (CR) promedio ajustó al alza en 140 Pbs., más que compensando la caída de febrero, mes en el cual se registraron presiones a la baja asociadas al ingreso de capitales de no residentes. En lo que va de abril la CR promedia 11,4%, manteniéndose en torno a los registros de finales de marzo.
La tasa call interbancaria ajustó fuertemente a la baja en el trimestre promediando 4,8%, en un mercado que presentó escasa operativa sin evidenciar restricciones de liquidez a un día.
En el trimestre el peso uruguayo se depreció 6% en promedio, mostrando un comportamiento que no difirió sustancialmente del registrado por las monedas de la región y otras emergentes de referencia. Hasta febrero el peso se apreciaba respecto del promedio del trimestre anterior, mientras que el BCU mostró una tónica compradora. Sin embargo en marzo, ante la alta incertidumbre global por la crisis del coronavirus, el valor del dólar presentó fuertes presiones al alza, acumulando una depreciación punta de 15% al cierre del mes, al tiempo que exhibió una volatilidad tres veces mayor que la del periodo previo. En este contexto, el BCU intervino para evitar volatilidades excesivas, en el mercado del lado vendedor, principalmente en el mercado spot, por unos USD 140 millones. En suma, en el agregado del trimestre el BCU actuó como comprador neto por USD 200 millones.
Continuaron observándose indicadores de mayor preferencia por la moneda extranjera a nivel del sector no financiero: los depósitos del sector no financiero residente se aceleraron, los bancos aumentaron su posición y los fondos de ahorro previsional se mantuvieron muy cercanos al tope de su posición en moneda extranjera.
La inflación aumentó en el trimestre y se ubicó en 9,2%. La inflación subyacente se ubicó en 10,6%, con un aumento de los precios de los bienes transables de exclusión determinado por el shock en el mercado cambiario, mientras que los precios de los bienes no transables de exclusión se mantuvieron estables en el margen, ante la desaceleración de la demanda doméstica y menores costos laborales. Las expectativas de inflación a 24 meses se han ajustado al alza entre diciembre y marzo, ubicándose actualmente en 8.8% (promedio de indicadores).
Si bien el escaso dinamismo de la actividad económica mitigaría las presiones inflacionarias, se considera adecuado que la política monetaria mantenga una posición que permita incidir positivamente sobre el proceso de formación de expectativas. Asimismo, el anuncio de la pauta indicativa de M1’ debería seguir acompañándose por el monitoreo de las tasas de interés de la curva de rendimientos, buscando un comportamiento consistente de las mismas.