Minuta del Copom

COPOM del 16 de abril de 2020

Fecha
21/04/2020
1. Análisis del contexto económico

En la reunión del 16 de abril de 2020 el Comité de Política Monetaria del Banco Central del Uruguay (BCU) evaluó el siguiente entorno macroeconómico:​

La irrupción del coronavirus COVID-19 constituye un “cisne negro”, entendido como un evento de muy baja probabilidad con un impacto muy elevado. Asimismo, las medidas que se han tomado para frenar su expansión (aislamiento, cuarentena, distanciamiento social, entre otras) provocaron shocks de oferta y de demanda simultáneos, que reducen el nivel de actividad. En consecuencia, las proyecciones de crecimiento para este año se ajustaron fuertemente, al tiempo que generaron condiciones financieras globales más restrictivas, donde el aumento de las primas de riesgo de los países emergentes, superaron la reducción de la tasa de referencia de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED). A nivel global se registra un deterioro de las perspectivas de una magnitud comparable con la crisis de 1929.

En este marco, los principales bancos centrales del mundo flexibilizaron sus instancias de política monetaria con importantes recortes en sus tasas de referencia y programas de compras de activos. Adicionalmente, la Reserva Federal habilitó líneas de swaps con más de 20 bancos centrales. Por su parte, las políticas fiscales también se tornaron más expansivas, con el propósito de mitigar los efectos contractivos de la propagación del coronavirus sobre la población y financiar los gastos adicionales en salud. 

El shock global impacta en la región. En el caso de Argentina está en desarrollo un proceso de negociación con sus acreedores que presenta incertidumbre su dilucidación en cuanto a los términos en que se cerrará el acuerdo. Por su parte Brasil ve enlentecido su proceso de crecimiento mientras continúa avanzando en las reformas estructurales.


La economía doméstica

A nivel doméstico en el último trimestre de 2019 la actividad económica se expandió 0,2% con relación a igual trimestre de 2018. De esta manera, el Producto Interno Bruto cerró 2019 con un crecimiento promedio de 0,2% respecto a 2018. Las proyecciones de corto plazo estiman una caída interanual para el primer trimestre de 2020 como consecuencia de los primeros efectos del Covid-19. El desempleo se ubicó en 8,9% de la Población Económicamente Activa (PEA) a enero (publicación INE) y llegaría a 10,​​​​​​3% en marzo (ajustado por estacionalidad y según la proyección de los equipos técnicos del BCU).

Para 2020 la actividad económica enfrenta efectos contractivos como consecuencia del shock originado por la emergencia sanitaria, mientras que otros estimulan el crecimiento dentro de los que se incluye el efecto de las obras de la nueva planta de celulosa y del ferrocarril central, además de los efectos amortiguadores de las medidas fiscales. En este entorno el tipo de cambio real estaría muy cercano a su nivel de fundamentos. 

El principal riesgo a monitorear está vinculado a una extensión mayor a la prevista de los efectos de la pandemia en el plano productivo, financiero y sanitario. En ese sentido, cuanto más tiempo se demore en salir de esta situación, la reactivación será más lenta. Entre las medidas adoptadas por el Banco Central hasta el momento, complementarias a las adoptadas por el gobierno, se destacan: reducción de los encajes denominados en moneda nacional y unidades indexadas, extensión de plazos de vencimientos al crédito del sector no financiero afectado por la emergencia sanitaria, incremento del cómputo de las garantías del Fondo SiGa Pymes, flexibilización en el sistema de pagos y mercado de valores.​​

2. El análisis de la política monetaria


En función de estos antecedentes se valoraron los siguientes aspectos de la política  monetaria:

En el primer trimestre la variación interanual del agregado monetario M1’ se ubicó en 5,1%, por debajo del piso del rango de la referencia indicativa de 6%-8% definida en el último COPOM. En términos desestacionalizados este crecimiento fue 0,8% en el trimestre, desacelerándose respecto de su comportamiento previo.  ​​

​Las tasas de las LRM (promedio de la curva) experimentaron un incremento de 50 puntos básicos (Pbs) respecto al trimestre anterior, promediando 9,6% en el primer trimestre de 2020. En el margen, en marzo la curva de rendimientos (CR) promedio ajustó al alza en 140 Pbs., más que compensando la caída de febrero, mes en el cual se registraron presiones a la baja asociadas al ingreso de capitales de no residentes. En lo que va de abril la CR promedia 11,4%, manteniéndose en torno a los registros de finales de marzo. 

La tasa call interbancaria ajustó fuertemente a la baja en el trimestre promediando 4,8%, en un mercado que presentó escasa operativa sin evidenciar restricciones de liquidez a un día. 

En el trimestre el peso uruguayo se depreció 6% en promedio, mostrando un comportamiento que no difirió sustancialmente del registrado por las monedas de la región y otras emergentes de referencia. Hasta febrero el peso se apreciaba respecto del promedio del trimestre anterior, mientras que el BCU mostró una tónica compradora. Sin embargo en marzo, ante la alta incertidumbre global por la crisis del coronavirus, el valor del dólar presentó fuertes presiones al alza, acumulando una depreciación punta de 15% al cierre del mes, al tiempo que exhibió una volatilidad tres veces mayor que la del periodo previo. En este contexto, el BCU intervino para evitar volatilidades excesivas, en el mercado del lado vendedor, principalmente en el mercado spot, por unos USD 140 millones. En suma, en el agregado del trimestre el BCU actuó como comprador neto por USD 200 millones.

Continuaron observándose indicadores de mayor preferencia por la moneda extranjera a nivel del sector no financiero: los depósitos del sector no financiero residente se aceleraron, los bancos aumentaron su posición y los fondos de ahorro previsional se mantuvieron muy cercanos al tope de su posición en moneda extranjera.

La inflación aumentó en el trimestre y se ubicó en 9,2%. La inflación subyacente se ubicó en 10,6%, con un aumento de los precios de los bienes transables de exclusión determinado por el shock en el mercado cambiario, mientras que los precios de los bienes no transables de exclusión se mantuvieron estables en el margen, ante la desaceleración de la demanda doméstica y menores costos laborales. Las expectativas de inflación a 24 meses se han ajustado al alza entre diciembre y marzo, ubicándose actualmente en 8.8% (promedio de indicadores). 

Si bien el escaso dinamismo de la actividad económica mitigaría las presiones inflacionarias, se considera adecuado que la política monetaria mantenga una posición que permita incidir positivamente sobre el proceso de formación de expectativas. Asimismo, el anuncio de la pauta indicativa de M1’ debería seguir acompañándose por el monitoreo de las tasas de interés de la curva de rendimientos, buscando un comportamiento consistente de las mismas. 

3. Decisión de política


Se entendió conveniente que la instancia de política monetaria tome en consideración la actual situación de corto plazo en materia económica, asegurando la liquidez y que no existan restricciones en el mercado de dinero, al tiempo que garantice los esfuerzos para alcanzar los objetivos inflacionarios una vez superada dicha situación. ​ 

Tomando como referencia las proyecciones macroeconómicas y suponiendo que continúa procesándose un proceso de desmonetización, la senda de M1’ iría convergiendo a tasas de variación interanual dentro del rango objetivo hacia el final del horizonte de política, la actividad económica acercándose a su nivel potencial

aunque aún por debajo del mismo y una menor demanda de dinero. Asimismo, esta senda monetaria implica un mantenimiento del nivel de tasas de interés nominales durante el próximo trimestre respecto al nivel que exhiben en marzo. En este marco, se anuncia un aumento interanual indicativo de M1’ de 3%-5% para el segundo trimestre de 2020. Posteriormente, hacia el final del horizonte de política el M1’ convergería a tasas de variación consistentes con una inflación dentro del rango meta y actividad económica cercana a su nivel potencial. ​

4 - Reunión del Comité de Política Monetaria (COPOM) y proceso de toma de decisión

​El día 15 de abril de 20​​​20 tanto el Directorio del Banco como representantes de los diferentes servicios del Banco formaron parte de una reunión preparatoria del COPOM, donde se abordaron entre otros temas: la coyuntura internacional poniendo énfasis en los eventuales impactos que el coronavirus COVID-9 está teniendo; la evolución reciente y perspectivas de la economía uruguaya a la luz de lo anterior, sobretodo en lo que respecta a evolución del nivel de actividad; y finalmente se analizaron aspectos vinculados a la evolución de las principales variables nominales y sus perspectivas. La reunión del COPOM estuvo integrada por los 3 miembros del Directorio del Banco Central del Uruguay, Diego Labat, Presidente; Jorge Gamarra, Vicepresidente; Washington Ribeiro, Director; Adolfo Sarmiento, Gerente de Política Económica y Mercados; Juan Pedro Cantera, Superintendente de Servicios Financieros; Gerardo Licandro, Gerente de la Asesoría Económica; Leonardo Vicente, Gerente de Política Monetaria; y Alfredo Al​lo, Secretario General. El Gerente de Política Económica y Mercados presentó informes y recomendaciones de política. La decisión del Comité de Política Monetaria fue tomada por la unanimidad de los miembros del Directorio del Banco Central del Uruguay. ​​