Se valoraron los siguientes aspectos de la política monetaria.
La inflación se ubicó en 7,61% en el año cerrado a abril, con un leve incremento respecto a la medición de marzo, principalmente por el precio de las frutas y verduras que fue compensado parcialmente por la moderación de los precios de alimentos y combustibles.
La inflación subyacente se mantuvo estable (6,22% interanual) en uno de los niveles más bajos en los últimos cinco años y cercano al techo del rango meta. Esto se explica por una suba de los precios de bienes transables, compensada por la reducción de los no transables. En el caso de los rubros transables, se observaron señales inflacionarias en Carnes y pescados y Alimentos y bebidas diversos, particularmente de los productos lácteos y huevos, como consecuencia de la sequía y las restricciones a las importaciones por la gripe aviar. La sequía también impactó directamente sobre los precios de los componentes más volátiles, como Frutas y verduras Por otro lado, los precios de los bienes y servicios no transables se redujeron de forma general con excepción de los alquileres. Las categorías que tuvieron una disminución más notoria de la inflación en el período fueron Panes y cereales y Comidas y bebidas fuera del hogar, influidas por la reversión del impacto del conflicto geopolítico en el este de Europa en la medición interanual.
En abril, el promedio de los tres indicadores de expectativas de inflación para el horizonte de política monetaria (HPM) a 24 meses, que es foco de atención y análisis del Comité de Política Monetaria (COPOM), se mantuvo estable ( 7.24%).
El Banco Central del Uruguay (BCU) cumplió con el objetivo operativo establecido sobre la Tasa de Política Monetaria (TPM), de manera que la tasa a un día del mercado de dinero operó en torno a 11,25% desde la reducción resuelta por el COPOM el 19 de abril de 2023.
El stock neto de instrumentos de sintonía fina (ISF) mostró un incremento en abril y mayo luego del nivel reducido mostrado en marzo. En este sentido, en abril el stock neto de ISF promedió $ -2.877 millones (esterilización) y en mayo $7.833 millones al 12 de mayo (inyección). Las inyecciones de mayo se dieron tras colocaciones de Letras de Regulación Monetaria (LRM) mayores a las programadas en abril, en un contexto en el cual los agentes interiorizaron el inicio del ciclo a la baja de la TPM. Los bancos adquirieron letras previendo reducciones futuras de las tasas y abastecieron sus necesidades de liquidez de corto plazo en el mercado de dinero, donde el BCU participó inyectando liquidez a plazos cortos. Asimismo, redujeron el fondeo de corto plazo con certificados de depósitos, lo que resulta consistente con el aumento de la demanda de dólares del Fondo de Ahorro Previsional (FAP), que tuvo lugar en un contexto de mayores rendimientos de activos en Moneda Extranjera (ME). Todos los cambios observados en el mercado de dinero, y el incipiente comportamiento de las AFAP, dan cuenta de las reacciones de los agentes ante un cambio de ciclo de la política monetaria.
La curva de rendimientos de LRM ajustó a la baja y se mantuvo invertida, con tasas comprendidas entre 11,4% y 10,9% en los nodos de 90 días y dos años respectivamente.
La tasa pasiva promedio al Sector No Financiero (SNF) se ubicó en 9,1% con datos a marzo (última información disponible), mostrándose relativamente estable en comparación con febrero cuando alcanzó un máximo de 9,2%, reflejando el ciclo al alza de la TPM. La tasa activa en Moneda Nacional (MN) promedio a empresas mostró su segunda reducción consecutiva, que se explica por una mayor participación de empresas grandes a nivel desagregado. Por su parte, la tasa activa en ME continuó en aumento, ubicándose en 5,7% en marzo.
El crédito en MN continuó dinámico, impulsado por el crédito al consumo, mientras que el segmento a empresas se redujo en términos reales y se mantuvo estable medido en tendencia ciclo. Por su parte, el crédito otorgado en ME continuó con tendencia creciente.
En el promedio de abril, el peso se apreció 0,8% al igual que otras monedas de la región, mientras el índice del dólar global se debilitó. En el transcurso de mayo el tipo de cambio se mantuvo en torno a un valor promedio de 38,9 (datos al 12 de mayo).
El agregado M1' creció a una tasa interanual de 8,9% en abril, estimándose un crecimiento desestacionalizado cercano a 3% nominal para el segundo trimestre, por encima de los dos trimestres previos. Los depósitos en ME del SNF se mantuvieron en torno a sus valores previos, al igual que la conformación del portafolio del FAP según monedas. Por su parte, los bancos a nivel agregado incrementaron su posición en moneda extranjera (según información preliminar).