Se valoraron los siguientes aspectos de la política monetaria:
La inflación anual continúa fuera del rango meta desde junio del año pasado. El Índice de Precios al Consumo (IPC) se ubicó en 9,37% en abril. Entre los principales motivos que explican este resultado se encuentras los aumentos en los precios internacionales de los commodities, particularmente de los alimentos, así como de las tarifas de combustibles.
La inflación subyacente se aceleró levemente a 9,76% en relación con el último registro. Esto debido al aumento generalizado de los precios de los bienes y servicios no transables de mercado, contrarrestado parcialmente con menores precios de transables con el exterior.
Según los modelos de corto plazo, la inflación subyacente mostraría una leve tendencia descendente en los próximos meses, guiada por una desaceleración del lado de los bienes y servicios transables acompañada por un menor tipo de cambio esperado. No obstante, existe incertidumbre sobre estas proyecciones debido a la evolución del precio de los commodities y posibles impactos alcistas en el marco de la reapertura de la negociación de los acuerdos salariales de la Novena Ronda, en un contexto más inflacionario.
Los indicadores de expectativas de inflación a 24 meses mostraron comportamientos estables. A nivel de los agentes, las expectativas de los analistas fue de 6,88% mientras que las de empresarios se mantienen estables en 8% en el mes abril. Los datos disponibles del mes de mayo de las expectativas de los analistas indican que estas descendieron levemente a 6,83%.
Durante el primer trimestre del año el Banco Central del Uruguay (BCU) cumplió con el objetivo establecido sobre la Tasa de Política Monetaria (TPM); la tasa de colocaciones a un día (T1D) del mercado de dinero operó en el entorno de los anuncios realizados.
La última etapa de reducción de los encajes en enero de 2022 ha llevado a que exista una elevada liquidez en los mercados de dinero, lo que ha sido retirado fundamentalmente con instrumentos de sintonía fina por el BCU. Es esperar la normalización de esta situación en el corto plazo.
El stock neto de instrumentos de sintonía fina (ISF) aumentó significativamente en abril de 2022, alcanzando los $ 12.820 millones de pesos en el promedio del mes. No obstante, la intervención del BCU en el mercado de dinero a un día se redujo, representando el 29% de los montos operados.
La curva de rendimientos (CR) de las Letras de Regulación Monetaria (LRM) ajustó al alza en 70 puntos básicos. Asimismo, se mantuvo una participación elevada en los tramos cortos, en línea con una mayor preferencia por la liquidez de los agentes financieros, mientras que la demanda para la LRM a dos años fue muy reducida.
El incremento de tasas fue similar en los diferentes nodos de la CR, siendo mayor en 720 días (90 puntos básicos), al tiempo que el tramo de 30 días operó en promedio en niveles de tasa similares a los ISF.
La tasa pasiva promedio al Sistema No Financiero (SNF) ajustó al alza promediando 5,4% en marzo. A su vez, la tasa activa en moneda nacional a empresas también subió ubicándose en 10,8%. La tendencia al alza se explica principalmente por el comportamiento de las tasas otorgadas a grandes empresas. Por otro lado, la tasa activa en moneda extranjera a empresas promedió 2,9%, manteniéndose en un nivel reducido.
El crédito en moneda nacional se mostró estable en términos reales durante el primer trimestre, tras el importante incremento del cuarto trimestre de 2021. En este marco, se desaceleró el crédito a empresas concedido en moneda nacional, mientras que en moneda extranjera se registró un incremento en marzo.
En abril el peso se apreció 2,6% en promedio (0,7% en términos punta), sin concretarse intervenciones del BCU en los mercados spot o a plazo, más allá de las ventas forward pactadas con empresas públicas.
El agregado M1’s presentó una variación interanual promedio de 7,1% en abril, creciendo por debajo de lo programado, lo cual se reflejó principalmente en un menor dinamismo de los depósitos líquidos. Los depósitos en moneda extranjera del sector no financiero residente se mostraron dinámicos, mientras que de acuerdo con los flujos intersectoriales, el conjunto de empresas y familias muestran preferencia por la moneda extranjera en sus decisiones de portafolio.
Los bancos recompusieron posición en moneda extranjera en abril, mientras el Fondo de Ahorro Previsional (FAP) mantuvo su portafolio en monedas relativamente estables.