Se valoraron los siguientes aspectos de la política monetaria.
La inflación se ubicó en 7,33% en el año cerrado a marzo, lo que representa una caída de 0,22% respecto a febrero. De esta manera, en el primer trimestre del año se observó una reducción de casi un punto porcentual y, a pesar de los efectos coyunturales de la sequía, se confirmó la desaceleración que comenzó en octubre de 2022.
La inflación subyacente se redujo de manera más pronunciada y se ubica en 6,16%, el nivel más bajo en los últimos cinco años y muy cercano al techo del rango meta. Esta reducción se explica principalmente por el menor crecimiento de los precios transables de Alimentos y Bebidas Diversas y Carnes y Pescados En la disminución de los no transables contribuyó la desaceleración del crecimiento en Panes y Cereales así como Comidas y Bebidas preparadas fuera del hogar, que el año anterior subieron en un contexto de incremento del precio internacional de los commodities.
En abril, las expectativas de inflación de los analistas para el horizonte de política monetaria (HPM) se ubicaron en 6,85%. En el trimestre, el promedio de los indicadores de expectativas de inflación a 24 meses que monitorea el BCU se mantuvo estable.
El Banco Central del Uruguay cumplió con el objetivo operativo establecido sobre la TPM, de manera que la tasa a un día del mercado de dinero operó en torno a 11,5% durante el primer trimestre.
El stock neto de instrumentos de sintonía fina (ISF) mostró un incremento transitorio en febrero, debido a la operación de emisión y canje realizada junto con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), al tiempo que la participación del BCU en el mercado a un día se mantuvo reducida, representando 14,1% de los montos transados en el trimestre. Esta operación tuvo efectos limitados sobre el circulante de Letras de Regulación Monetaria (LRM), que retornó al nivel previo del mes de marzo. La concentración de los montos adjudicados en plazos de 30 y 90 días se mantuvo en torno a 55%, tras el ajuste a la baja procesado durante el cuarto trimestre.
La curva de rendimientos de LRM se redujo previo al canje, pasando de 11,9% promedio en enero a 11,5% en febrero y marzo. Los tramos largos mostraron un mayor ajuste, que dio lugar a una curva invertida con tasas comprendidas entre 11,6% y 11,3% en el promedio de marzo, mientras que los tramos licitados en abril mostraron tasas estables (al 13 de abril).
La tasa pasiva promedio al Sector No Financiero (SNF) se ubicó en 9,2% en febrero (última información disponible), con una tendencia creciente desde que comenzó a incrementarse la TPM. La tasa activa en Moneda Nacional (MN) promedio a empresas se redujo 24 puntos básicos en febrero, ubicándose en 15,1%. El ajuste a la baja se observó para todos los tamaños de empresas. Por su parte, la tasa activa en Moneda Extranjera (ME) se mantuvo en 5,5%.
El crédito en MN continuó mostrándose dinámico, impulsado por el crédito al consumo, mientras que el segmento a empresas se mostró relativamente estable en términos reales, al igual que el crédito otorgado en ME medido en dólares corrientes.
En el trimestre, el peso se apreció, registrándose compras del MEF hasta febrero, sin concretarse intervenciones del BCU en el mercado de cambios. En el transcurso de abril, el tipo de cambio se mantuvo estable, operando en torno a 38,7 pesos por dólar (al 13 de abril).
El agregado M1' creció a una tasa de 3,5% interanual en el promedio del trimestre, estimándose una tasa de crecimiento desestacionalizado en torno a 2% nominal. Los depósitos en ME del sector no financiero se mantuvieron en torno a sus valores previos, al igual que la conformación del portafolio del Fondo de Ahorro Previsional (FAP) según monedas. Los depósitos a plazo continuaron con tendencia creciente, mientras que la tenencia de LRM de empresas y familias se mantuvo en torno a sus valores máximos. A su vez, los bancos a nivel agregado mantuvieron relativamente estable su posición en moneda extranjera, tras los incrementos de enero y febrero.