Las perspectivas para la actividad global han mejorado levemente respecto al COPOM anterior, aunque el entorno sigue siendo incierto. Se reactivaron las tensiones comerciales entre EE.UU. y sus socios, tras el vencimiento de la tregua anunciada en abril. Sin embargo, se alcanzaron algunos acuerdos y, en otros casos, se extendieron los plazos de negociación. Los mercados financieros globales han tenido un desempeño favorable en el último mes, con crecimiento de los índices bursátiles y compresión de tasas de rendimiento a medida que se han disipado algunos riesgos para la economía global.
En este contexto, el dólar a nivel global se mantuvo relativamente estable, con una depreciación de aproximadamente 10% en lo que va del año. Por su parte, los precios de las materias primas —particularmente el petróleo— continúan con un sesgo a la baja. En esta línea, la inflación global ha continuado su descenso y la mayoría de los bancos centrales han profundizado sus ciclos de reducción de tasa de interés.
En Estados Unidos las renovadas tensiones comerciales y el sesgo expansivo de la política fiscal suponen riesgos al alza para la inflación y sus expectativas inflacionarias. En este contexto, la Reserva Federal mantuvo sin cambios la tasa de referencia en su última reunión. Sin embargo, el deterioro de los indicadores del mercado laboral aumentó significativamente la probabilidad de un recorte de 25 puntos básicos en setiembre. Según la curva implícita del mercado, se prevén dos recortes adicionales antes de fin de año.
En la región, el crecimiento se modera y las perspectivas inflacionarias mejoran en el margen, aunque persisten desafíos macroeconómicos relevantes. Brasil comienza a mostrar una moderación en el ritmo de crecimiento, en línea con lo previsto, debido al menor impulso del sector agropecuario, condiciones financieras más exigentes y un entorno externo menos favorable. La inflación sigue desacelerándose, aunque permanece por encima del rango de tolerancia y las expectativas se mantienen elevadas, lo que llevó al BCB a mantener la tasa Selic con perspectivas de estabilidad. En Argentina, la actividad económica muestra señales de enfriamiento tras el dinamismo del primer trimestre, en un contexto de mayor volatilidad financiera. No obstante, la inflación se mantuvo contenida en julio, sin reflejar aún impactos significativos de la reciente suba del dólar.
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En julio, la variación interanual del IPC se ubicó en 4,53%, en el objetivo del BCU, acumulando cuatro meses consecutivos de descenso. La caída de 5 puntos básicos respecto al mes anterior fue liderada por la inflación subyacente de exclusión (IPCX), que pasó de 5,7% a 5,5%. Esta evolución responde principalmente a la desaceleración del componente transable, influida por la depreciación global del dólar y la estabilidad de los precios internacionales de materias primas, con excepción de carnes y lácteos, que continuaron al alza. Por su parte, el componente no transable también mostró una moderación, aunque más leve, asociada a los rubros más vinculados a las expectativas empresariales.
Las expectativas de inflación a dos años continuaron su proceso de convergencia hacia la meta de 4,5%, alcanzando un promedio de 5,23%, el mínimo histórico registrado. Este resultado refleja la baja de las expectativas de los analistas (4,9%) y de los mercados financieros (4,8%), mientras que las de los empresarios permanecieron en 6%, mostrando un ajuste más gradual y rígido.
La actividad económica continúa estable y en torno a su crecimiento potencial. Tras el crecimiento desestacionalizado del PIB de 0,5% en el primer trimestre, se proyectan aumentos de 0,8% en el segundo y 0,7% en el tercero. Se mantiene la estimación de crecimiento anual en torno al 2,5%, con una brecha del PIB cercana a cero.
El mercado laboral mostró señales favorables en el segundo trimestre de 2025. La tasa de desempleo se redujo 34 puntos básicos en términos desestacionalizados, mientras que las tasas de empleo y de actividad registraron leves aumentos. Por su parte, la masa salarial real creció 1,6% respecto al trimestre anterior, impulsada tanto por el aumento en el número de ocupados (0,9%) como por la mejora del salario real (0,7%).
En el mercado financiero local, las tasas de interés de corto y largo plazo han descendido en el mismo sentido que las expectativas de inflación. Los rendimientos de bonos soberanos en pesos y en Unidades Indexadas han caído significativamente y las curvas se han invertido desde el último Comité de Política Monetaria (Copom). En el caso de la curva de pesos nominales, esto refleja las expectativas de mercado de mayores recortes. Por su parte, las expectativas de inflación de largo plazo implícitas del mercado se han ubicado por debajo de 5% en las últimas semanas.