En función de estos antecedentes se valoraron los siguientes aspectos de la política
monetaria:
En el primer mes del segundo trimestre la demanda de dinero ha crecido de manera
sostenida, por encima de los niveles esperados, principalmente guiada por un motivo de
precaución ante la incertidumbre creada por la emergencia sanitaria. En este sentido, la
variación interanual del agregado monetario M1’ se ubicó en 8,7%, por encima del rango de
la referencia indicativa de 3%-5% definida en el último COPOM.
El mayor dinamismo de los agregados está siendo generado por una fuerte expansión de la
base monetaria. Dicha expansión se amortigua por un multiplicador monetario que cae más
de lo esperado, debido principalmente al mantenimiento de mayores reservas por parte de
los bancos.
Las tasas de las LRM (promedio de la curva) han experimentado una reducción, mostrando
en lo transcurrido hasta mayo, que la curva de rendimientos (CR) promedio ajustó a la baja
en 100 puntos básicos en relación al mes de abril, ubicándose en 10%.
La tasa call interbancaria se mantiene en niveles reducidos. El promedio del trimestre se
ubica en torno a un 5%. En el mes de mayo el promedio es de 5,8% (datos al 20/05), en un
mercado que presentó escasa operativa sin evidenciar restricciones de liquidez a un día.
En lo que va del segundo trimestre del año, el peso uruguayo se mantiene relativamente
estable frente al dólar respecto a los valores alcanzados en marzo. No obstante, presenta
una depreciación de 9,4% en el promedio del trimestre y de 4,2% en la medición punta del
mes de mayo. Su comportamiento no difiere demasiado del registrado por las monedas de
los competidores comerciales, con excepción en la región.
La inflación en abril alcanzó una variación de 10,86% interanual. La inflación subyacente se
ubicó en 11%, con un aumento de los bienes Transables de exclusión determinado por el
shock en el mercado cambiario, mientras que los bienes no transables de exclusión
descendieron levemente en el margen, ante la desaceleración de la demanda de servicios
derivados de la crisis sanitaria.
Las expectativas de inflación a 24 meses se mantuvieron estables entre marzo y abril,
ubicándose actualmente en 8,8% (promedio de indicadores). Si bien el escaso dinamismo
de la actividad económica mitigaría las presiones inflacionarias, se considera adecuado que
la política monetaria mantenga una posición que permita incidir positivamente sobre el
proceso de formación de expectativas.