Global
El escenario internacional continúa marcado por una elevada incertidumbre, pero las perspectivas de crecimiento se mantienen saludables y relativamente estables respecto a la reunión anterior del Comité de Política Monetaria (COPOM). La inversión en nuevas tecnologías, condiciones financieras más favorables y una moderación parcial de las tensiones comerciales han sostenido la resiliencia de la economía global, pese a riesgos persistentes en el frente geopolítico y comercial. En la región, las perspectivas se revisan levemente al alza, con un mejor desempeño esperado para Estados Unidos y Argentina; y estabilidad en Brasil. Este entorno resultaría en una demanda externa relevante para Uruguay algo más favorable, aunque sujeta a riesgos relevantes.
El contexto de inflación global es similar al del COPOM pasado. La trayectoria de desinflación continúa avanzando en la mayoría de las economías, aunque con diferencias en los procesos de convergencia. La debilidad de los precios de las materias primas y el dólar han contribuido en este sentido. En este escenario generalmente desinflacionario, la mayoría de los bancos centrales ha relajado o mantenido la instancia de política monetaria.
En línea con lo esperado por el mercado y dada la creciente debilidad del mercado laboral, la Reserva Federal (Fed) recortó su tasa en 25 puntos básicos al rango de 3,75%-4%. Las expectativas de mercado esperan que siga haciéndolo durante 2026, aunque persisten riesgos al alza. En la región, dada la caída de la inflación y, junto con la convergencia de las expectativas inflacionarias, la política monetaria ha seguido avanzando en el proceso de relajación del ciclo contractivo, aunque a distintas velocidades entre países.
Local
La inflación se redujo en los últimos meses, ubicándose en 4,1% anual en noviembre, levemente por debajo de la meta de 4,5%. Se observa una caída en la inflación subyacente, que excluye precios administrados y frutas y verduras, parcialmente compensada por un incremento del resto del Índice de Precios del Consumo (IPC). La inflación evolucionó algo por debajo de lo esperado en el Informe de Política Monetaria (IPOM) anterior, principalmente debido a una mayor debilidad de la prevista en los precios domésticos de importación y el retraso en la firma de acuerdos salariales en algunos grupos relevantes para el IPC, como el servicio doméstico.
Las expectativas de inflación de los analistas y los mercados financieros descendieron a 4,6%, ubicándose prácticamente en la meta del Banco Central. Asimismo, en las últimas cuatro encuestas, la totalidad de estos agentes reportan expectativas dentro del rango de tolerancia. El promedio de expectativas, que incluye a las empresas (5,5%), se redujo a 4,9% en diciembre.
A nivel interno, la actividad evolucionó por debajo de lo previsto en el IPOM anterior. El crecimiento fue sostenido por el consumo privado y las exportaciones netas, mientras la inversión mostró un comportamiento más débil. Los indicadores de corto plazo anticipan un desempeño moderado para la segunda mitad de 2025, afectado transitoriamente por el cierre de la refinería y una desaceleración en indicadores de consumo. El desempleo aumentó levemente, aunque el mercado laboral continúa presentando robustez.
En el mercado financiero, la curva de Letras de Regulación Monetaria se desplazó hacia abajo en todos sus nodos, manteniéndose invertida. La política monetaria permaneció en terreno ligeramente contractivo. El peso uruguayo se apreció levemente respecto del mes anterior, en línea con su estacionalidad característica y el comportamiento de las otras monedas de América Latina.