En función de estos antecedentes se valoraron los siguientes aspectos de la política monetaria:
En el año cerrado a febrero, la variación interanual del IPC se ubicó en 9,12%, la inflación subyacente medida por el indicador de exclusión IPCX se ubicó en 8.52% al influjo de los transables de exclusión (TX) que se aceleraron, alcanzando una variación interanual de 9.59%, parcialmente compensado por una leve desaceleración de los bienes No Transables de Mercado (NTX) que descendieron a 7.67% en forma interanual. Todos los indicadores de inflación subyacente se desaceleran en el margen y muestran valores compatibles con el rango meta (variación mensual anualizada del componente tendencia-ciclo en todos los casos). El promedio de las distintas medidas de expectativas de inflación para el Horizonte de Política (24 meses) descendió de 7.39% a 7.24%.
Las proyecciones en el escenario base indican que tanto la inflación headline como la subyacente convergerían al interior del rango meta, siendo la proyección de 6,3% al cierre de 2021 y de 5,2% al final del horizonte de política monetaria puntual 5.2% y 5.1% respectivamente. La inflación seguiría descendiendo hasta 2024 en el marco de la coordinación de las políticas monetarias, fiscales y de ingresos.
En atención al desarrollo de las expectativas, se continuará trabajando en mejorar los mecanismos de comunicación.
El BCU alcanzó el objetivo operativo establecido sobre la TPM durante el trimestre, registrándose una T1D promedio ponderada de 4.4% en enero y de 4.5% en febrero y marzo. No obstante, el contexto monetario se mostró más líquido, lo cual dio lugar a un uso más intensivo de los Instrumentos de Sintonía Fina (ISF) por parte del BCU que esterilizó fondos tanto a plazos mayores al día, como en el mercado de dinero.
En consecuencia, el stock neto de ISF se ubicó en torno a los -8.400 millones de en enero y febrero, promediando -6.600 al 21/03, habiéndose operado casi exclusivamente en el sentido de esterilizar fondos. A su vez, se registró un incremento de la participación del BCU como contraparte en el mercado de dinero.
A su vez, el BCU vendió a futuro USD70 millones netos entre el 8 y el 19 de marzo, ante la excesiva volatilidad registrada en el mercado de cambios, en un contexto de depreciación de las monedas de la región (con excepción de Argentina) y de mayores primas de riesgo.
Los rendimientos de las Letras de Regulación Monetaria registraron un nuevo ajuste a la baja de 46Pbs. adicionales durante el trimestre. Cabe señalar que la tasa a 30d se ubicó en 4.5% o estuvo muy cercana a la TPM en lo que va del año y que se registraron bid-covers menores a la unidad en la mayoría de las licitaciones a plazos cortos (30 y 90d).
Esta baja viene siendo acompañada por un descenso en la tasa activa a empresas en moneda nacional.
El Comité valora positivamente el efecto de los cambios implementados en el marco de la política monetaria.