Minuta del Copom

COPOM del 27 de mayo de 2025

Fecha
30/05/2025
1. Análisis del contexto económico

Global

Las perspectivas de crecimiento global se han deteriorado respecto a la reunión anterior del Comité de Política Monetaria (Copom). Estas continúan afectadas por la persistente incertidumbre en materia de políticas, especialmente en el ámbito comercial. Diversos organismos internacionales han recortado sus proyecciones para 2025 y 2026, tanto para economías avanzadas como emergentes.

Aunque el alcance definitivo de estas políticas aún es incierto, la volatilidad en los mercados financieros globales ha disminuido. Los índices bursátiles se han recuperado, el dólar global se ha depreciado y los precios de las materias primas —en particular, el petróleo— se mantienen débiles.

En Estados Unidos, la inflación ha mostrado una reducción en los últimos meses. Sin embargo, las políticas proteccionistas y fiscalmente expansivas anunciadas han comenzado a presionar al alza las expectativas inflacionarias de los consumidores. En este contexto, el mercado ha moderado sus expectativas de recortes en la tasa de interés de referencia de la Reserva Federal para este año, en comparación con lo anticipado en el Copom anterior.

En los mercados emergentes, las monedas se han apreciado a medida que la volatilidad disminuyó. En la región, Brasil mostró dinamismo a comienzos de año, impulsado por el sector agropecuario, aunque se espera una desaceleración en el segundo semestre. El Banco Central de Brasil redujo el ritmo de suba de su tasa de política monetaria. En Argentina, continúa la corrección macroeconómica con avances en la unificación del mercado cambiario y una recuperación del nivel de actividad.

Local

La inflación interanual en abril se ubicó en 5,36%, por debajo del 5,67% registrado en marzo y levemente inferior a lo proyectado por el Banco Central del Uruguay (BCU). Con este resultado, se acumulan 23 meses consecutivos dentro del rango de tolerancia (4,5% ± 1,5%), el período más prolongado de cumplimiento desde la implementación del régimen de metas de inflación.

Durante el mes, los precios de bienes y servicios administrados mostraron una leve baja, impulsada por la caída en las tarifas de gas, parcialmente compensada por aumentos en transporte. En tanto, frutas y verduras registraron una variación interanual negativa, explicada por una desaceleración reciente y un efecto estadístico asociado a una base de comparación elevada. Sin embargo, la inflación núcleo exhibió un incremento leve a 6,1%, impulsada por el aumento en los precios transables —especialmente carnes y lácteos—, mientras que los no transables se mantuvieron estables en su mínimo histórico (6,2%), aunque aún por encima del rango de tolerancia.

Las expectativas de inflación relevadas por el BCU muestran una moderación generalizada. En mayo, las proyecciones a dos años (Horizonte de Política Monetaria) se redujeron tanto entre analistas (de 5,8% a 5,5%) como en los mercados financieros (de 6,1% a 5,3%). 

En cuanto a la actividad económica, los indicadores de corto plazo sugieren un menor dinamismo. Si bien el consumo aún muestra señales de fortaleza, las señales en la inversión son mixtas y las exportaciones de bienes evidencian una desaceleración. En el mercado laboral se observó una leve mejora en el primer trimestre, con una reducción del desempleo y aumentos marginales en las tasas de empleo y actividad. 

2. El análisis de la política monetaria

Las proyecciones de inflación de corto plazo del BCU fueron levemente revisadas a la baja respecto al Copom anterior. Esta revisión responde, en parte, a un dólar más débil -en línea con las tendencias globales-, lo que ha contribuido a reducir la presión sobre los precios transables, junto con una moderación en ciertos componentes volátiles del índice. En el escenario esperado, esta evolución permitiría alcanzar la meta de 4,5% en los próximos doce meses. Asimismo, los riesgos se han reducido debido a la menor volatilidad en los mercados financieros y al pesimismo global en torno a la divisa estadounidense.

En contraste con el Copom anterior, se observa una reanudación de la trayectoria descendente en las expectativas de inflación dentro del Horizonte de Política Monetaria (HPM). Esta evolución contribuye a fortalecer la credibilidad del compromiso con la meta y reafirma el sesgo contractivo de la política monetaria. El promedio de expectativas se vuelve a ubicar dentro del rango de tolerancia (5,8%).

Si bien se espera que la actividad económica continúe expandiéndose en la primera mitad de 2025, en los últimos meses varios indicadores de alta frecuencia han comenzado a mostrar señales de un menor dinamismo, lo que ha llevado a una revisión a la baja de las proyecciones de corto plazo. En este contexto, la economía uruguaya mantendría una brecha de producto prácticamente cerrada, creciendo a un ritmo cercano a su potencial.

3. Decisión de política

El día 27 de mayo de 2025 se llevó a cabo la reunión del Comité de Política Monetaria (Copom), integrado por los tres miembros del Directorio del BCU, Guillermo Tolosa, presidente; Ana Claudia de los Heros, vicepresidenta; Julio Luis Sanguinetti, director; Adolfo Sarmiento, gerente de Política Económica y Mercados; Gerardo Licandro, gerente de Asesoría Económica; Juan Cantera, superintendente de Servicios Financieros; Marcelo Vidoni, gerente de Sistema de Pagos; Leonardo Vicente, gerente de Política Monetaria; Débora Sztarcsevszky, gerenta de Secretaría General; e Isidra Delfino, gerenta de Comunicación Institucional.

A los efectos de adoptar la decisión de política monetaria, el Copom evaluó que el sesgo desinflacionario del entorno —particularmente del internacional— observado desde la última reunión no justifica en esta oportunidad un nuevo aumento de la tasa de política monetaria, especialmente considerando que el descenso en las expectativas de inflación ha vuelto la tasa de interés real más contractiva. 

Sin embargo, la persistencia de la rigidez de la inflación núcleo en torno al techo del rango de tolerancia, junto con expectativas que continúan significativamente por encima de la meta, siguen exigiendo una suma cautela en el manejo de la política monetaria. 

Por estas razones, el Directorio del BCU decidió por unanimidad mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 9,25%, reforzando el sesgo contractivo de la política monetaria con el objetivo de continuar el proceso de desinflación y la convergencia de las expectativas hacia el 4,5% anual. El entorno internacional se mantiene incierto y exige un monitoreo constante.