Global
El escenario internacional continúa enfrentando una elevada incertidumbre política y comercial. El inicio de hostilidades en Medio Oriente genera disrupciones importantes de incierta duración. La reciente decisión de la Suprema Corte de EE. UU. de anular una parte significativa de los aranceles previamente establecidos genera efectos comerciales y financieros. En este contexto, se observa un fortalecimiento del dólar —a pesar de factores estructurales que venían debilitándolo en los últimos meses— mientras que los precios de la energía, especialmente del petróleo, se ajustan al alza, ante el aumento de la probabilidad de disrupciones en la oferta.
La inflación global se ha desacelerado, aunque en Estados Unidos persisten presiones inflacionarias y las expectativas continúan por encima del objetivo de la Reserva Federal (Fed). Para los próximos meses, se proyecta que la Fed avance gradualmente en un ciclo de recortes; no obstante, el reciente shock en los precios de los commodities podría derivar en un ritmo más cauteloso.
La región continúa con bajo dinamismo. En Brasil se proyecta una desaceleración en 2026, con inflación y sus expectativas a la baja y un inicio del ciclo de recortes de la Selic. En Argentina, la recuperación del nivel de actividad es asimétrica a nivel sectorial y la desinflación perdió impulso en un contexto de inestabilidad cambiaria.
Local
La inflación de enero se ubicó en 3,46%, acumulando siete meses de descensos y acercándose al piso del rango de tolerancia (3%-6%). La caída fue generalizada entre los distintos componentes. La inflación subyacente se redujo a 3,2% interanual (-50 pbs respecto a diciembre), impulsada por la desaceleración del componente transable, en un contexto de estabilidad de los precios de los commodities y descenso del tipo de cambio. Por su parte, la inflación de los bienes y servicios no transables se redujo nuevamente, hasta 5,6%, consolidando la tendencia descendente de este componente, el más rígido del Índice de Precios del Consumo (IPC).
Las expectativas de inflación a dos años continuaron la consolidación en torno a la meta de 4,5% anual. En febrero analistas y mercados financieros convergieron a 4,5%, mientras que, con datos a enero, las empresas habían registrado un nuevo descenso, hasta 5% (desde 5,3%).
La actividad económica muestra un desempeño por debajo de lo esperado. Los indicadores de corto plazo sugieren un crecimiento más lento. El mercado laboral exhibió señales mixtas: en términos desestacionalizados, la tasa de actividad registró un leve incremento (de 64,3% a 64,4%), mientras que la tasa de empleo se redujo marginalmente (de 59,7% a 59,5%). En tanto, la masa salarial real cayó 0,4% desestacionalizado en el cuarto trimestre, explicado por la caída de la cantidad de ocupados, no compensada por el mayor salario real.
En el mercado financiero, la curva de Letras de Regulación Monetaria continuó desplazándose hacia abajo en todos sus nodos, manteniéndose invertida y con un descenso más pronunciado en los nodos más largos. La respuesta de la curva a la reducción de la TPM del 26 de enero estuvo en línea con lo esperado y representa el primer eslabón de los mecanismos de transmisión basados en la tasa de interés, cuyo efecto completo se observa con rezagos.