Minuta del Copom

COPOM del 3 de marzo de 2026

Fecha
06/03/2026
1. Análisis del contexto económico

Global  

El escenario internacional continúa enfrentando una elevada incertidumbre política y comercial. El inicio de hostilidades en Medio Oriente genera disrupciones importantes de incierta duración. La reciente decisión de la Suprema Corte de EE. UU. de anular una parte significativa de los aranceles previamente establecidos genera efectos comerciales y financieros. En este contexto, se observa un fortalecimiento del dólar —a pesar de factores estructurales que venían debilitándolo en los últimos meses— mientras que los precios de la energía, especialmente del petróleo, se ajustan al alza, ante el aumento de la probabilidad de disrupciones en la oferta. 

La inflación global se ha desacelerado, aunque en Estados Unidos persisten presiones inflacionarias y las expectativas continúan por encima del objetivo de la Reserva Federal (Fed). Para los próximos meses, se proyecta que la Fed avance gradualmente en un ciclo de recortes; no obstante, el reciente shock en los precios de los commodities podría derivar en un ritmo más cauteloso. 

La región continúa con bajo dinamismo. En Brasil se proyecta una desaceleración en 2026, con inflación y sus expectativas a la baja y un inicio del ciclo de recortes de la Selic. En Argentina, la recuperación del nivel de actividad es asimétrica a nivel sectorial y la desinflación perdió impulso en un contexto de inestabilidad cambiaria. 

Local  

La inflación de enero se ubicó en 3,46%, acumulando siete meses de descensos y acercándose al piso del rango de tolerancia (3%-6%). La caída fue generalizada entre los distintos componentes. La inflación subyacente se redujo a 3,2% interanual (-50 pbs respecto a diciembre), impulsada por la desaceleración del componente transable, en un contexto de estabilidad de los precios de los commodities y descenso del tipo de cambio. Por su parte, la inflación de los bienes y servicios no transables se redujo nuevamente, hasta 5,6%, consolidando la tendencia descendente de este componente, el más rígido del Índice de Precios del Consumo (IPC). 

Las expectativas de inflación a dos años continuaron la consolidación en torno a la meta de 4,5% anual. En febrero analistas y mercados financieros convergieron a 4,5%, mientras que, con datos a enero, las empresas habían registrado un nuevo descenso, hasta 5% (desde 5,3%).  

La actividad económica muestra un desempeño por debajo de lo esperado. Los indicadores de corto plazo sugieren un crecimiento más lento. El mercado laboral exhibió señales mixtas: en términos desestacionalizados, la tasa de actividad registró un leve incremento (de 64,3% a 64,4%), mientras que la tasa de empleo se redujo marginalmente (de 59,7% a 59,5%). En tanto, la masa salarial real cayó 0,4% desestacionalizado en el cuarto trimestre, explicado por la caída de la cantidad de ocupados, no compensada por el mayor salario real. 

En el mercado financiero, la curva de Letras de Regulación Monetaria continuó desplazándose hacia abajo en todos sus nodos, manteniéndose invertida y con un descenso más pronunciado en los nodos más largos. La respuesta de la curva a la reducción de la TPM del 26 de enero estuvo en línea con lo esperado y representa el primer eslabón de los mecanismos de transmisión basados en la tasa de interés, cuyo efecto completo se observa con rezagos. 

2. El análisis de la política monetaria

El Comité evaluó que se mantienen los factores de base que han favorecido el escenario desinflacionario. Esta dinámica responde principalmente al comportamiento de los bienes transables – por la debilidad global del dólar – que se ve reforzada por la estabilidad de los precios de la mayor parte de las materias primas, con la excepción de la carne. Asimismo, se destaca la creciente moderación del componente no transable en un marco de reducción de expectativas de inflación por la consolidación del régimen monetario y el debilitamiento de la actividad económica.

Sin embargo, surgieron nuevos factores inflacionarios que generaron que los riesgos para la inflación se encuentran más balanceados que en reuniones precedentes. Entre los factores que presionan al alza, se destacan el repunte reciente de commodities (petróleo y otros alimentos), la sequía por falta de precipitaciones (que podrían acelerar los precios de frutas y verduras), el relajamiento de las condiciones monetarias, flexibilización microprudencial  y la incertidumbre externa elevada que puede continuar presionando el tipo de cambio.


3. Decisión de política

El 3 de marzo de 2026 se llevó a cabo la reunión del Copom, integrado por los tres miembros del Directorio del BCU, Guillermo Tolosa, presidente; Ana Claudia de los Heros, vicepresidenta; Julio Lui​s Sanguinetti, director (por videoconferencia); Leonardo Vicente, gerente de Política Monetaria; Fabio Malacrida, gerente de Gestión de Activos y Pasivos; Gerardo Licandro, gerente de Asesoría Económica; Juan Pedro Cantera, superintendente de Servicios Financieros; Marcelo Vidoni, gerente de Sistema de Pagos; Jorge Christy, secretario general e Isidra Delfino, gerenta de Comunicación Institucional.  

El Comité valoró positivamente el alineamiento de las expectativas de inflación con la meta. Asimismo, consideró que se mantienen los factores de base que han favorecido el escenario desinflacionario en Uruguay.  El Comité consideró que la historia de episodios bélicos previos sugeriría los efectos inflacionarios derivados del conflicto en Medio Oriente no se prolongaría significativamente en el tiempo.  En ese contexto, evaluó asignar mayor ponderación a los factores desinflacionarios en virtud de su mayor probabilidad de persistencia. 

En función de esta evaluación, el Directorio resolvió reducir la TPM en 75 puntos básicos, ubicándola en 5,75%. Esta decisión tiene como objetivo asegurar condiciones que permitan la convergencia de la inflación hacia el objetivo de 4,5% y el mantenimiento de las expectativas alineadas al mismo.  

En este contexto dinámico y volátil, resultan elementos relevantes los niveles elevados de incertidumbre, y los efectos y la duración del conflicto en Medio Oriente. Dado esto, el Copom realizará un monitoreo continuo de la evolución de estos acontecimientos y de sus implicancias para la inflación y las expectativas, a fin de adoptar las próximas decisiones de política monetaria.