En función de estos antecedentes se valoraron los siguientes aspectos de la política monetaria:
En el año cerrado a octubre 2020 la inflación mostró un nuevo descenso, llegando a 9,74%. La dinámica de los bienes transables sigue disminuyeron, en este mes al influjo de la reversión del shock específico sobre la carne. Esto fue parcialmente compensado por cierto aumento de los precios de los bienes y servicios no transables de mercado, que estarían recuperando los niveles previos a la pandemia.
El promedio de los indicadores de expectativas de inflación para el horizonte de política (24 meses) disminuyó, pasando de 7,4% en setiembre a 7,3% en octubre. Paralelamente, tanto la mediana de expectativas de inflación de los analistas como la de los empresarios se mantuvieron estables.
El BCU alcanzó su objetivo operativo sobre la Tasa de Política Monetaria (4,5%), registrándose una T1D promedio de 4,53% en octubre, cumpliendo con la meta de tasa de referencia por segundo mes consecutivo desde que se realizó el cambio de instrumento de la política monetaria. Para ello mantuvo su política de colocaciones de Letras de Regulación Monetaria, al tiempo que utilizó instrumentos de sintonía fina, tanto de esterilización como de inyección, interviniendo puntualmente en el mercado de dinero. El stock neto de estos instrumentos se ubicó en torno a $1.000 millones en el promedio del mes, predominando las intervenciones de inyección.
Durante octubre se suavizó el cambio de portafolio hacia la moneda nacional. El rendimiento de las letras de Regulación Monetaria se ajustó ligeramente a la baja respecto de setiembre, al tiempo que las tasas activas otorgadas por los bancos a las empresas se redujeron.
El crédito en moneda nacional medido en términos reales se mostró relativamente estable a partir de julio, mes en el cual alcanzó el tope de crédito a deducir de las obligaciones de encaje (vigente hasta junio de 2021).
El Comité valora positivamente el efecto de los cambios implementados en el marco de la política monetaria.