En función de estos antecedentes se valoraron los siguientes aspectos de la política monetaria:
En el año cerrado a setiembre de 2021 la inflación se ubicó en 7,41%. La inflación subyacente se sigue ubicando en el entorno del 8%. La dinámica reciente de la inflación (medición interanual) se explica por efectos contrapuestos: reducción de IPC_Resto y aumento en IPCX. La disminución en IPC_Resto se explica por una caída en los precios de Frutas y Verduras. En cuanto a IPCX, el crecimiento se explica por un incremento en los precios de servicios no transables de mercado (NTX). Los indicadores de expectativas de inflación para el horizonte de política (24 meses) tuvieron comportamientos mixtos en el margen. En particular, la mediana de expectativas a 24 meses de los analistas (recopilada por el BCU) disminuyó levemente a 6,3% y las expectativas implícitas en el diferencial de tasas entre las curvas de LRM en pesos nominales y Ul aumentaron ligeramente a 6,7%, así como también la encuesta de operadores, que se ubicó en 6,4%. los últimos datos de la encuesta a empresarios (realizada por el INE) son a agosto y la mediana se mantenía en 8,0%.
Este descenso de las expectativas de inflación se viene dando en un marco de consistencia de las políticas macroeconómicas, con el cumplimiento de las metas fiscales planteadas en la Rendición de Cuentas y donde tanto los ajustes anuales de las tarifas públicas como las pautas de ajuste salarial han sido consistentes con una senda de inflación convergente al rango meta.
El BCU alcanzó el objetivo operativo establecido sobre la TPM durante el trimestre, registrándose una T1D promedio ponderada mensual alineada con la tasa de política. En este sentido, la misma promedió 4,5% hasta el 11/08 y 5% a partir de entonces. Tras el incremento de la TPM el BCU aumentó su participación en el mercado de dinero a un día de forma transitoria, actuando como contraparte de cerca del 90% de los montos operados en agosto. Por otro lado, la liberación de encajes de julio dio lugar a un incremento de la liquidez que se vio reflejada de forma transitoria en un mayor uso de ISF. No obstante, el stock neto de estos instrumentos comenzó a reducirse a partir de agosto, liquidez que se habría canalizado hacia el crédito al sector privado e instrumentos de deuda del MEF y BCU.
La curva de rendimientos de LRM se incrementó en setiembre, habiendo procesando la mayor parte del ajuste a partir del aumento de la TPM. El incremento fue mayor en los tramos más cortos, observándose una curva más aplanada y un nodo de 30d superior a la T1D, el cual promedió setiembre en 5,3%.
La tasa activa promedio a empresas continuó ajustando a la baja, ubicándose en 9,1% en agosto, registro mínimo histórico. Dicho ajuste implicó una reducción de 53Pbs. en la comparación promedio del trimestre, mientras que en el margen se mantuvo estable. En agosto el crédito bancario concedido al sector privado en moneda nacional se mostró más dinámico. El crédito en moneda extranjera se ubicó en niveles previos a la emergencia sanitaria, presentando una tendencia creciente en lo que va de 2021.
El 31 de agosto el BCU intervino puntualmente en el mercado spot comprando USD 31.2 millones de dólares, atento a prevenir los efectos disruptivos de la excesiva volatilidad cambiaria en la economía uruguaya.
El Comité valora positivamente el efecto de los cambios implementados en el marco de la política monetaria.