Se valoraron los siguientes aspectos de la política monetaria:
La inflación interanual continúa fuera del rango meta: el Índice de Precios al Consumo (IPC) se ubicó en 9,29% en junio 2022. Este resultado se explica por los aumentos en los precios internacionales de los commodities, particularmente de los alimentos, así como de las tarifas de combustibles y ajustes al alza en el precio del boleto urbano.
La inflación subyacente continúa en el entorno del 8% en relación con el último registro. Esto debido al aumento generalizado de los precios de los bienes y servicios no transables de mercado; principalmente los rubros de panes y cereales, y comidas y bebidas fuera del hogar, consistente con el aumento de los precios de commodities (en especial el trigo). Dicho incremento fue contrarrestado parcialmente con menores precios de los transables de exclusión con excepción del rubro de servicios transables que experimentó un fuerte crecimiento, guiado por la apertura de fronteras y una mayor demanda de pasajes aéreos y fluviales.
Según los modelos de proyección de corto plazo, la inflación subyacente mostraría un leve ascenso en relación con lo proyectado para la reunión de COPOM anterior y permanecería por encima del rango meta al final del horizonte de política monetaria (HPM). Tal comportamiento se apoya en las presiones provenientes de la inflación global, así como en la evolución proyectada de las expectativas, los salarios y las tarifas. No obstante, más allá de esas variables y los factores de incertidumbre que las acompañan, se espera que la inflación siga descendiendo en el marco de la coordinación de las políticas monetarias, fiscales y de ingresos.
Los indicadores de expectativas de inflación a 24 meses mostraron un comportamiento relativamente estable en los últimos cuatro meses; el promedio de los indicadores monitoreados por el BCU se ubicó en junio en 7,91%. A nivel de agentes, la mediana de las expectativas de los analistas fue de 6,85%, y la de los empresarios se mantuvo estable en 8%.
El Banco Central del Uruguay (BCU) cumplió con el objetivo establecido sobre la Tasa de Política Monetaria (TPM), de manera que la tasa de colocaciones a un día (T1D) del mercado de dinero operó en el entorno de 9,25% a partir del último anuncio realizado.
El stock neto de instrumentos de sintonía fina (ISF) en el segundo trimestre promedió los $10.400 millones de pesos, por encima del trimestre previo. La intervención del BCU en el mercado de dinero a un día se ubicó en torno a 40% de los montos operados.
La curva de rendimientos (CR) de las Letras de Regulación Monetaria (LRM) se desplazó al alza en el trimestre en 161 puntos básicos, y se ubicó en 10,2% en junio. El incremento de tasas fue similar en sus diferentes nodos, mientras que el tramo de 30 días se diferenció de los ISF en 20 puntos básicos en el promedio del trimestre.
En mayo, la tasa pasiva promedio al Sistema No Financiero (SNF) continuó ajustando al alza, ubicándose en 6,3%. La tasa activa en moneda nacional (MN) a empresas también subió ubicándose en 11,8%. Por otro lado, la tasa activa en moneda extranjera (ME) a empresas promedió 2,9%, manteniéndose en un nivel reducido.
El crédito en MN se mostró dinámico, estimándose un crecimiento real de 5,5% anualizado, medido en tendencia-ciclo. Este comportamiento se reflejó tanto en el crédito concedido al consumo como a las empresas. El crédito en ME volvió a crecer, estimándose una tendencia al alza.
En el promedio del trimestre el peso se apreció 6,4%; en junio la apreciación fue de 2,4% en promedio (0,1% en términos punta). No se concretaron intervenciones del BCU en los mercados spot o a plazo, más allá de las ventas forward pactadas con empresas públicas.
El agregado M1' presentó una variación trimestral interanual de 5,4%, desacelerándose respecto a los trimestres previos. El comportamiento del agregado se reflejó tanto en el circulante como en depósitos líquidos y tuvo lugar al tiempo que aumentaron los depósitos a plazo en moneda nacional y el circulante de títulos públicos locales, en un marco de mejor resultado fiscal y levantamiento de la emergencia sanitaria. Los depósitos en ME continuaron mostrándose dinámicos en un contexto de aumento de las exportaciones e ingreso de capitales para el financiamiento de grandes proyectos. A su vez, los bancos recompusieron posición en ME en junio, mientras que el Fondo de Ahorro Previsional (FAP) mantuvo su portafolio según monedas estable a mayo.
En este marco el grado de monetización medido a partir de M1' habría ajustado a la baja, ubicándose en 12% del PIB, al tiempo que el indicador medido a partir de los agregados más amplios se habrían reducido levemente.