Se valoraron los siguientes aspectos de la política monetaria
La inflación se ubicó dentro del rango meta en el año cerrado a junio. La inflación headline (5,98%) y la inflación subyacente (5,2%) se encuentran en niveles que no se observaban desde los años 2017 y 2009 respectivamente. Ambos indicadores de inflación acentúan la desaceleración que se verifica desde octubre del año pasado, con un descenso relevante de Frutas y verduras, ante la normalización gradual de la oferta de dichos bienes, así como en los administrados, particularmente las tarifas, por la reducción en el precio de los combustibles. La inflación subyacente se redujo a 5,2% y también se ubicó dentro del rango meta. Asimismo, en el margen la tendencia-ciclo se reestima a la baja en torno a 4,5% (anualizada a junio). Tanto los bienes transables como no transables tuvieron una nueva estimación a la baja respecto a mayo. En los bienes transables se observa una moderación en el crecimiento de los precios de todos sus componentes, en particular de Bienes manufacturados no comestibles, Servicios transables y Carnes y Pescados. En los bienes no transables el menor crecimiento ocurre en Bienes y servicios diversos no transables, así como también en Panes y cereales, donde el menor precio internacional de los commodities es uno de los factores que incide en la variación interanual en comparación al año pasado. Por su parte, Comidas y bebidas preparadas fuera del hogar así como Alquileres, tuvieron una leve aceleración que contrarresta la baja de manera parcial.
En junio, el promedio de los tres indicadores de expectativas de inflación para el horizonte de política monetaria (HPM) a 24 meses, se situó en 7,09%, por debajo del trimestre anterior (7,23%). Este promedio es resultado de la reducción de las expectativas de los analistas que se ubican en 6,67% (desde 6,71%); las expectativas implícitas en el diferencial de tasas en pesos nominales y Unidades Indexadas que pasan a 7,67% (desde 7,92%); y las expectativas de los operadores primarios que descienden a 6,60% (desde de 6,75%). Por su parte, las expectativas de las empresas, que recopila el INE, se mantienen estables en 8%. Las proyecciones en el escenario base indican que la inflación, partiendo de un punto menor al esperado en marzo, tendría una senda inferior durante casi todo el HPM, al influjo de la dinámica salarial, las tarifas y la política monetaria en fase contractiva, lo que afectaría favorablemente a las expectativas. La proyección puntual al final del HPM es de 5,3% (inflación headline) y 5,5% (inflación subyacente).
El BCU cumplió con el objetivo operativo establecido sobre la Tasa de Política Monetaria (TPM), de manera que la tasa a un día del mercado de dinero operó en torno a 11,25% desde la reducciónresuelta por el COPOM el 19 de abril de 2023.
El circulante neto de instrumentos de sintonía fina (ISF) se redujo en el segundo trimestre, si bien se mantiene en un máximo histórico, en un contexto en el cual los agentes interiorizan el inicio del ciclo a la baja de la TPM. Asimismo, en junio se observó un escenario holgado en materia de liquidez, que se reflejó en un mayor uso de estos instrumentos por parte del BCU, que alcanzaron un promedio de 7.000 millones de pesos (esterilización), realizándose inyecciones puntuales durante los primeros y últimos días del mes. Los depósitos en Moneda Extranjera (ME) del Sector No Financiero (SNF) comenzaron a mostrar cierto dinamismo en junio, tras varios meses de estabilidad, lo cual se observa a nivel de cajas de ahorro y plazo. A su vez, en junio los bancos a nivel agregado mantuvieron su posición en ME en máximos históricos. Por otra parte, hasta mayo el Fondo de Ahorro Previsional (FAP) incrementó su demanda de dólares, que se reflejó en una participación mayor de la ME en su portafolio.
La curva de rendimientos de Letras de Regulación Monetaria (LKM) ajusto a la baja 44 puntos básicos en el promedio del trimestre, promediando 11% en junio lo puntos básicos menos que en mayo). Asimismo, la curva de rendimientos se mantuvo invertida, con tasas comprendidas entre 11,2% y 10,6% a 30 días y dos años, que representó el mayor ajuste a la baja.
La tasa pasiva promedio al Sector No Financiero se ubicó en 8,9% en mayo (última información disponible), mostrando un descenso luego de alcanzar un máximo de 9,2% en febrero, reflejando las decisiones tomadas sobre la TPM. A su vez, la tasa activa en Moneda Nacional (MN) promedio a empresas se ubicó en 14,7%, mostrando una reducción con respecto al mes anterior y explicada por grandes empresas. Por su parte, la tasa activa en ME continuó en aumento, ubicándose en 5,8% en mayo.
El crédito en MN se mantuvo dinámico, impulsado por el crédito al consumo, mientras que el segmento a empresas se redujo en términos reales, manteniéndose estable medido en tendencia ciclo. En este marco, el multiplicador monetario se mantuvo en su máximo histórico de 2,9. Por su parte, el crédito otorgado en ME continuó mostrando una tendencia creciente.
En el promedio de junio, el peso se apreció 1,7% (1,5% promedio en el trimestre), comportamiento que se observó en otras monedas de la región, al tiempo que el índice de dólar global se debilitó.
El agregado M1' creció a una tasa de 10,9% interanual en junio (dato preliminar), estimándose una tasa de crecimiento desestacionalizado cercana a 3% nominal para el segundo trimestre, superior al trimestre previo (2%). Por su parte, el grado de monetización medido a partir de este indicador aumentó levemente ubicándose en 11,6% en el año móvil cerrado a junio.