Se valoraron los siguientes aspectos de la política monetaria:
La inflación interanual continúa fuera del rango meta: el Índice de Precios al Consumo (IPC) se ubicó en 9,95% en setiembre de 2022, acelerándose levemente con respecto a los últimos meses.
La inflación subyacente se mantuvo estable en 9,7% interanual, explicada por una caída en los bienes transables y un incremento en los no transables.
Según los modelos de proyección de corto plazo, la inflación se mantendría en torno a 9,5% hasta el cierre del año con la existencia de riesgos importantes derivados de factores externos, como el efecto de la guerra en Ucrania, e internos, como la evolución del tipo de cambio y los precios de las frutas y verduras.
En setiembre el promedio de los indicadores de expectativas de inflación a 24 meses mostró un aumento leve para el horizonte de política monetaria (HPM), ubicándose en 7,5% (desde 7,3% en junio). Entre los agentes económicos, la mediana de expectativas de los analistas relevada por el BCU se ubicó en 7%.
El Banco Central del Uruguay (BCU) cumplió con el objetivo operativo establecido sobre la TPM, de manera que la tasa a un día del mercado de dinero (T1D) operó en torno a 10,25% a partir del último anuncio realizado (15 de agosto de 2022).
El stock neto de instrumentos de sintonía fina se redujo en el último bimestre, promediando $3.142 millones en septiembre, al tiempo que el circulante de Letras de Regulación Monetaria (LRM) mostró una tendencia creciente. La intervención del BCU en el mercado de dinero a un día fue similar a la del trimestre anterior, con un promedio de 40% del monto operado. El BCU intervino principalmente para esterilizar liquidez.
La curva de rendimientos de Letras de Regulación Monetaria (LRM) ajustó al alza en 34 puntos básicos en septiembre, con un promedio de 11,2%. La misma estuvo comprendida entre 10,8% y 12%, con una pendiente creciente pero más aplanada que en meses anteriores.
En agosto la tasa pasiva promedio al Sistema No Financiero (SNF) se ubicó en 7,3%. La tasa activa en moneda nacional (MN) a empresas continuó en aumento, ubicándose en 13%, mientras que la tasa activa en moneda extranjera (ME) también ajustó al alza y se ubicó en 3,7% promedio durante ese mes.
El crédito concedido por los bancos al SNF se desaceleró en dólares y pesos constantes, manteniéndose en torno al 27% del PIB. Esto se reflejó principalmente en el crédito al consumo y empresas, mientras que el segmento hipotecario se mantuvo estable.
En setiembre el peso se depreció 1,2% en promedio, sin concretarse intervenciones del BCU en los mercados spot y a plazo (más allá de las ventas forward pactadas con empresas públicas), en un contexto de fortalecimiento global del dólar que también se reflejó en otras monedas de la región.
El agregado monetario M1 revirtió la tendencia a la baja observada en el año al presentar una variación interanual promedio de 4,8% en el tercer trimestre, según información preliminar. Los depósitos a plazo se mostraron relativamente estables, luego de un semestre de crecimiento sostenido. Los depósitos en ME del sector no financiero se desaceleraron en el trimestre, mientras que el portafolio del Fondo de Ahorro Previsional (FAP) según monedas se mostró relativamente estable. Los bancos a nivel agregado incrementaron su posición en moneda extranjera, principalmente por efecto de sus resultados en moneda extranjera.
Las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional (AFAPs) nuevamente canalizaron salidas de no residentes a través de la compra de bonos globales durante el trimestre, para lo cual adquirieron dólares en el mercado de cambios. La tenencia de títulos locales por parte de no residentes se mantuvo reducida y no se observaron indicios de entradas de capitales relacionadas con operaciones de tipo cambio forward.