Se valoraron los siguientes aspectos de la política monetaria.
En setiembre la inflación interanual se ubicó en 5,32%, tras un leve incremento en agosto que fuera anticipado en las proyecciones del Banco Central. De esta manera, la inflación completó 16 meses consecutivos dentro del rango meta, el periodo más extenso desde la implementación del régimen de metas de inflación.
La inflación subyacente se ubicó en 4,8% interanual en setiembre, un incremento de 0,61%. Esta variación fue guiada por la mayoría de los componentes de los Transables de mercado (TX) con excepción de Alimentos y bebidas diversos. Por su parte, los No Transables de mercado (NTX) se redujeron a 6,6% en virtud de que tres de sus cuatro categorías exhiben tasas interanuales debajo de 7% a setiembre. En tanto, la reducción interanual del IPC Resto estuvo liderada por una reducción de los Administrados (que pasaron de 5,3% a 4,2%) parcialmente compensada por el incremento de precios en Frutas y verduras, los que pasaron de 19,4% en junio a 25,0% en setiembre. En el caso de los Administrados, la desaceleración se encuentra vinculada al precio de los combustibles.
Los tres indicadores de expectativas de inflación que monitorea el BCU muestran una convergencia parsimoniosa: el promedio a 24 meses se ubicó en 5,88% en setiembre, 18 puntos básicos por debajo del trimestre anterior y, por tercer mes consecutivo, dentro del rango meta. Dicho promedio es el resultado del descenso en las expectativas de analistas (5,8% desde 6%), los mercados financieros (5,85% desde 6%) y los empresarios (6% desde 6,2%). Cabe destacar que, en el trimestre, por primera vez en la historia las tres mediciones se sitúan simultáneamente en el rango meta.
La proyección de inflación promedio se mantiene dentro del rango meta (3%-6%) durante todo el Horizonte de Política Monetaria (HPM).
El BCU cumplió con el objetivo operativo establecido sobre la Tasa de Política Monetaria (TPM), de manera que la tasa a un día del mercado de dinero operó en torno a 8,5% desde la reducción del 10 de abril de 2024.
El stock neto promedio de instrumentos de sintonía fina del tercer trimestre fue superior al segundo. En setiembre se observó un escenario holgado de liquidez que se reflejó en un mayor uso de estos instrumentos por parte del BCU, alcanzando $ 12.743 millones de esterilización, por encima de los valores de agosto y julio que promediaron $ 9.789 millones y $ 9.284 millones respectivamente.
El circulante de Letras de Regulación Monetaria (LRM) disminuye levemente en el margen ubicándose en el entorno de 380.000 millones de pesos. Esto se explica porque los vencimientos superaron a los montos adjudicados debido a una mayor preferencia por la liquidez.
En setiembre la curva de rendimientos promedió 8,87%, por encima de agosto (8,79%) y se mantuvo relativamente plana, con tasas comprendidas entre 8,85% y 8,93% para los nodos de 30 días y 360 días. Cabe destacar, que hubo un incremento de tasas en todos los nodos, en particular el de 30 días con 15 puntos básicos de aumento.
La tasa pasiva promedio al Sector No financiero (SNF) se ubicó en 7% en agosto (última información disponible), manteniéndose estable luego de alcanzar un máximo de 9,2% en febrero de 2023, reflejando las decisiones tomadas sobre la Tasa de Política Monetaria (TPM). A su vez, la tasa activa en Moneda Nacional (MN) promedio a empresas se ubicó en 12,1%, manteniéndose prácticamente estable desde mayo. Asimismo, la tasa activa en Moneda Extranjera (ME) se ubicó en 6,1% en agosto, nivel similar al de julio.
El crédito en MN mantuvo su dinamismo (con datos al mes de agosto) impulsado, en el margen, por el crédito al consumo y el hipotecario. Por su parte, el crédito otorgado en ME continuó con tendencia creciente.
El agregado M1' creció 12,6% interanual en setiembre, estimándose una tasa de crecimiento desestacionalizado cercana a 4,8% nominal para el tercer trimestre, superior al trimestre previo (2,6%). El grado de monetización medido a partir de este indicador se mantiene cercano a 11,9% en el año móvil cerrado a setiembre. Asimismo, el multiplicador monetario se mantuvo en su máximo histórico de 2,9.
El peso se depreció 1,9% en el promedio de setiembre. En el promedio del tercer trimestre se registró una depreciación de 4,6% que se explicó por la salida de agentes no residentes de los títulos denominados en moneda doméstica a partir de la incertidumbre política asociada al plebiscito de la seguridad social.
Los depósitos en ME del SNF aumentaron, impulsados por los incrementos en los depósitos a plazo fijo. Por otra parte, la conformación del portafolio del Fondo de Ahorro Previsional (FAP) según monedas se mantuvo relativamente estable. Asimismo, la posición en moneda extranjera del agregado de los bancos disminuye en el margen (2.400 millones de dólares).