27 de febrero de 2018

Mario Bergara en ACDE: “Nadie ha hecho más que el BCU para evitar el desalineamiento cambiario”

El presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Mario Bergara, expuso esta mañana junto al equipo económico de gobierno en el Foro de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE). En su alocución se refirió a los roles bancocentralistas en el contexto actual. Junto a Bergara, participaron el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori; y el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Álvaro García. 

“Estamos viviendo en un mundo de una creciente incertidumbre y volatilidad. No es fácil tener horizontes lejanos para la definición de los problemas macroeconómicos, para países pequeños y abiertos como Uruguay”, sostuvo al inicio de su presentación​ el presidente del BCU. 

“A partir de la crisis financiera internacional, los países desarrollados para enfrentar los problemas de liquidez, volcaron al mercado enormes sumas de dinero. Como consecuencia, hay cuatro o cinco veces más dólares que hace 10 años y dos o tres veces más euros, por lo tanto hay mucho capital que necesita ciertas rentabilidades y que se mueve casi en comportamiento de manadas”. Es decir, “todos toman más o menos la misma información, para luego tomar todos más o menos las mismas decisiones”.

Para Bergara un factor central que guía esos comportamientos, es la expectativa sobre el fortalecimiento o debilidad de las monedas fuertes, en particular del dólar. 

“Sumado a que estamos en un contexto de incertidumbre en relación a la política económica de los países desarrollados y en particular en EEUU, genera volatilidad en las expectativas que los agentes tienen acerca de cómo se va a mover el dólar a nivel global”.

“Cuando hay ruido – y el origen del ruido está en la política monetaria de EEUU-, todos se refugian en el dólar”. 

Bergara entiende que “las condiciones financieras internacionales están condicionando los flujos de capital, y en países pequeños como el nuestro, están condicionando las presiones a los movimientos en el tipo de cambio”.

En paralelo, los mercados financieros “no hacen otra cosa que exacerbar la volatilidad”, a pesar de las recientes correcciones que experimentaron.

Por todo lo antes expuesto, para Bergara la estabilidad macroeconómica resulta fundamental para el cumplimiento de las responsabilidades bancocentralistas.

En lo que respecta a la estabilidad de precios, el presidente del BCU destacó que la inflación se ubica dentro del rango meta y que “afortunadamente el proceso de reducción de la inflación trajo consigo también una reducción de las expectativas sobre la misma”.

Refiriéndose a la política monetaria, sostuvo que además de ser flexible, es también prudente, responsable y contractiva. 

Sobre el sistema bancario, destacó que “las vulnerabilidades de otras épocas se han mitigado y que todos los indicadores del sistema bancario transmiten serenidad” (solvencia, liquidez, morosidad). 

Al momento de referirse al sistema de pagos, hizo énfasis en que al impulso de la ley de inclusión financiera, “los pagos por medios electrónicos han llegado a una tercera parte del total”. 

Sobre la evolución del dólar en la coyuntura actual, Bergara explicó que el dólar en Uruguay acompaña los movimientos del dólar en el mundo. 

“Hemos aprendido que la flexibilidad cambiaria es fundamental y nos ha servido de “colchón” para enfrentar shocks externos”. 

Para Bergara existen presiones al desalineamiento cambiario por flujos de capitales, decisiones de portafolio de inversores e ingresos por exportaciones (incluido el turismo). 

“Tenemos preocupación por la competitividad, pero sin dramatismo, ya que las exportaciones netas siguen creciendo y la balanza comercial sigue dando superávit”, indicó. 

Reiteró la necesidad de “acompañar la tendencia del dólar a nivel global”, pero también explicó que en un país pequeño y abierto como Uruguay, suceden eventos circunstanciales que podrían generar ruidos que no corresponden con los fundamentos, y es ahí cuando el BCU “interviene para reducir y suavizar la volatilidad, previniendo apreciaciones y depreciaciones excesivas”. 

Bergara enfatizó en los 4 mil millones de dólares comprados por el BCU en el último año, “lo que sin dudas tiene un costo, pero que sería mucho más alto sino lo hiciéramos”. “Sería un costo para la producción, el empleo y las condiciones sociales”, agregó. 

“Nadie ha hecho más que el BCU para evitar el desalineamiento cambiario en nuestro país”, concluyó.